16.2.08

De Veneguera a Los Secos

Salí del Sur, subí a Mogán y de allí a Veneguera. La tristeza de las cenizas tras el incendio contrasta con la fuerza de la vida. En la memoria queda, de veintitantos años atrás, el sonido de aquella Semana Santa con las machacadoras abriendo una carretera por donde no pasa nadie, y la resistencia pacífica a un macro proyecto de urbanización turística.
Volver a verte es un placer silencioso que conocemos tú y yo.
Bajo la montaña de colores comienza un barranco, un túnel en el tiempo.
Rozar lenguas de gato y rabo-lleva, tabaibas y palmeras, plataneras, aguacateros y saludar al perro en Posteragua. Suenan las piedras al chocar con el coche mientras la mirada busca la playa tras otra curva.
Al llegar encontré unos bugys para chonis, bicicletas y unas carpas por donde caminaban de un lado a otro turistas ávidos de aventura. Las motos de agua rompían el horizonte con sus piruetas. Mi sorpresa fue mayúscula, no esperaba encontrar esto, el silencio me invadió mientras recorría la playa. Es difícil entender como en un lugar protegido se permiten estas actividades.
El camino al viejo muelle está desbaratado por la erosión. El bufadero sigue intacto disparando espuma a esa hora en que la marea decide jugar con las formas. Ya no queda nada del palo y la casita cueva del suizo se quedó perdida encima de una repisa de rocas sueltas.
A un lado dejo esa extraña canalización de barranco y los callaos desordenados que olvidó alguna pala escavadora. Atravieso la playa, me dirijo hacia Los Secos por el camino que vi pintar de cal en medio de la montaña un jueves y tiempo después se convirtió en pista de tierra. La última vez que pasé por aquí no había carretera. Saludo las calas que salpican el litoral y subo por el caminito del barranco hacia la playa. La loma está preciosa, cardonales y tabaibas se reparten el suelo de piedra suelta.
Al fin te vuelvo a ver. Parece que fue ayer. Esta imagen se había grabado en la memoria, nítida, clara, acompañada de una sonrisa, la misma que marca el rostro en este día de calima.
Bajar el barranco, llegar a la playa, encontrar la barrita igual, los charcos, y ni un alma en kilómetros a la redonda. Un cayuco se estampó contra las rocas y algunos pasajeros se dejaron atrás ropas y mochilas. Recorro la playa solitaria, la sensación de libertad no se puede describir con palabras. Comparto mis sardinas con los pescaditos que vienen a saludar a la orilla. Paso las horas de luz entre el ir y venir de las olas, mojándome y analizando las formas, las piedras, los colores. Este lugar transmite una energía especial, recarga las pilas, llena el espíritu.
El Sol va cayendo y la marea baja. Se descubre el marisco, el rojo de las piedras sube de temperatura pese a la calima. Es hora de volver para tomar el camino con luz, antes paso por la cueva del fondo. Ni una huella marcada en la arena. Miro atrás y veo el hueco de mis pies en la cómoda arena negra. La cueva tiene una belleza especial. Es un recoveco esculpido por el mar donde el tiempo parece que se para de pronto al llegar, el cambio de sonido y la imagen vertical transportan a alguna novela aún por escribir.
La vuelta fue rápida, los mojones del camino al buen ojo ayudan. Ahora si paseo Veneguera en sombra, al salir del valle veo atardecer entre el espeso polvo sahariano. Es un Sol misterioso que se va escondiendo entre siluetas de montañas.
Volveré a verte, esta vez no dejaré pasar tantos años amiga playa. Gracias por seguir ahí.

6 comentarios:

emejota dijo...

me ha gustado mucho el texto... ganas tengo de continuar leyéndolo... sigue pálante y que no te arredren... ni los elefantes. jejeje. de nuevo, saludos.

José Coyote dijo...

Gracias camarada, este camino lo hacemos un día, a ver si te animas que GüiGüi ya pasó hace tiempo. Saluditos.

emejota dijo...

Guguy... no Gúigúi... vamos creo yo. Un dia de estos compadre. Saludos

Samuel dijo...

Holaaa, tengo una preguntita, se puede bajar la carretera pa Veneguera con un Fiat, me han dicho que tiene que se con un todo terreno¿?

elizabeth dijo...

Hola a todos, me gustaría que si alguien se sabe el camino para ir al barranco de los Secos y de allí a la playa de los cerrillos,se que tengo que llegar a l
playa de veneguera,y nada mas,gracias

Anónimo dijo...

Alguien ha ido hace poco?? quisiera saber como está la carretera. Tengo pensado ir con la furgona y quedarme una noche dentro de ella.