27.2.09
Ruta Volcanes de Rosiana
Hola, Sábado a las 9.30, donde siempre, Fuente Luminosa esquina con la marítima dirección salida, salu2
24.2.09
Punta de las Arenas en los 80s





Punta de las Arenas, Punta Góngora, la Playa de Artenara. Varios nombres tiene la mancha blanca de arena que pasea bajo la vista en la carretera del Andén Verde. Restos fósiles de una playa colgante. Este pateo fue a mediados de los 80, recuerdo que nos quedamos por el lado izquierdo, antes de la baja y después de la Playa de Callaos, en una calita que la llamamos Playa Tamaco (nombre que le dábamos a las piedras grandes) por la pedazo de roca que hay con cuevita debajo. El que sale en medio de las piedras soy yo, una mañana que me subí a la roca, trepar y hacer un poco de mano libre era uno de mis pasatiempos favoritos en las rutas.
A la derecha de la punta está la Playa de la Virgen, expuesta al viento norte y mala de olas.
En breve hacemos ruta a este lugar.
22.2.09
Pino Gordo



















A las Charcas del Salao no llegamos, las vimos desde arriba, el coche se recalentó y andamos con el tiempo justo por cómo volveríamos y si podíamos resolver algo. Gracias a un grupo de gente que había en el parque nuevo de La Aldea, que arreglaron el problema cuando estábamos pidiendo la grúa por teléfono, la cosa se resolvió con la noche encima. Muy buena gente en La Aldea, al rato éramos unas 10 personas entre niños, gente que opinaba, gente que escuchaba y buen rollo.El día fue fantástico en excelente compañía, volveremos pronto.
19.2.09
Ruta Charcas del Salao, Pino Gordo

Sábado 9.30. Manda un correo si te apetece para quedar, la dirección está en datos personales. Salu2
17.2.09
Veneguera b/n HDRI azul
La segunda o tercera vez que vi Veneguera estaba en construcción la carretera que une con el Puerto de Mogán, creo que fue sobre el 86. Veníamos de la cumbre caminando, desde el Cruce de las Presas bajamos a Soria y desde allí a Mogán, para seguir al Puerto a la mañana siguiente y por la nueva pista hasta Veneguera. Continuamos a Los Secos donde hicimos noche para volver al día siguiente a Mogán por Tasarte. A media cuesta nos recogió el panadero tras echar un buchito de café en casa de una vecina que nos invitó. Lo ayudamos a cargar la furgoneta que nos subió hasta el cruce a 20 por hora en una agradable charla.Pasé después unos días en Mogán en casa de Barni, un amigo al que le perdí la pista en el cuerpo de rescate de espeleología de Málaga, según me contó Roberto la última vez que nos vimos.
Recuerdo que llevaba una de mis primeras cámaras, una Voigtlander sin fotómetro con la que calculaba al ojo, tirando en blanco y negro con Valca. Positivaba con la Durst f60, soportaba medio formato, una maravilla con la que pasé largas horas de vida.
Para las fotos que hice aquella vez jugué con el blanco y negro añadiendo azules en el proceso a base de químicos. Ahora lo adapté con la técnica que me ofrece mi vieja réflex digital crakeada.
Con el azul pretendí transmitir la sensación doble que recibí al llegar. La tristeza fría de la construcción del cauce del barranco, la playa llena de piedras puestas por los tractores, el desfile de maquinaria pesada, amarilla, numerada, que acabó parada a golpe de bolsas de azúcar en el tanque, y la libertad que transmite el Gran Azul en esta playa.
Delante de la finca de Posteragua había un venezolano con su machete cuidando el camino, la urbanización de la playa en ocasiones pareció una batalla del silencio contra aquellos monstruos de acero que rugían desde temprano en el barranco. El silencio se fue tornando voz y al cabo de los años la iniciativa Salvar Veneguera constituida como plataforma popular logró más de 50.000 firmas para parar aquel proceso especulativo. Y triunfó el sentido común, que a veces no es el más común de los sentidos.
Del pozo de la playa al lado de las casas y de sus habitantes nunca más supe. Había dos chicos que conocí sobre el 84 que vivían allí con los que trabé amistad y con los que pasaba largos ratos de conversación. Conocían la costa y los huecos de cada barranco. Sus aventuras yendo en rueda de camión hasta Tasarte nadando eran de lo más divertidas junto con el barco hundido.
Y el muelle, donde vivió en una de las cuevas aquel extranjero, creo que suizo o italiano, que lo echaron de la playa desde el principio. De aquel muelle sólo quedan restos que los temporales y el paso del tiempo van borrando poco a poco.
Creo que este lugar necesita una página de recuerdo en las cuentas de alguna institución que regule el uso de este espacio natural, por dignidad de la memoria y por respeto.
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