30.9.09

Círculos

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Es curioso donde puede acabar un callao, un bolo o un árido de machaqueo

22.9.09

De caminos

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Donde acaba La Plata tomamos ruta hacia el Sur, por el cruce de Chira hacia Cercados de Araña, a cenar con la lluvia constate encima. No había visto empichados estos caminos, o no me había dado cuenta. De patearlos si los recuerdo hace muchos años.

17.9.09

cielo de ciudad al norte

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Hoy salimos de la ciudad por necesidad de oler marisco, sal y horizonte azul. Unas nubes de diferente tipo y a diferente altura querían decir algo. Nos paramos a verlas y fotografiarlas. Calor, calor, agua y calima a la vista. Ordénelas en sentido septiembre y el tiempo resuelto de aqui a final de mes. Y mañana Luna negra.

14.9.09

Recuerdos del Verano

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No, todavía no ha acabado, queda una buena excusa para la próxima Luna...

11.9.09

Espuma salada

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El olor del encuentro
salitre
sebas
Sol
arena negra
piedras
algas

espuma salada

4.9.09

Pequeño buda

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Le quedaba grande el sombrero, aun así, decidió andar con el durante todo el día aunque el sudor le bañara la frente. Construía sin descanso un gran castillo de churretes de arena mientras el Sol rayaba la injusticia. Se oía su respiración. Poco más arriba entre tomates se iba gestando la recogida. Pasaba el día entre una estructura que se caía contra el pozo del que sacaba su material y una marea que llegaba hasta la capilla del Rosario.
Algún día, cuando pase esta miseria, junto a esta orilla haré catedrales para llenarlas de gente.
Cerró los ojos, y al abrirlos el pequeño buda se había convertido en un hombre. A sus espaldas la iglesia de Aguimes marcaba el ocaso contra Playa Mujeres convertida en hotel.
Más tarde decidió hacer las puertas del desierto, pensando que era un elegido del destino, un faraón de la construcción turística. Convocó a lo más selecto de su primer mundo y donde estaban los tomates les pidió que hicieran la puerta que recordara su grandeza.
Al acabar las obras el Sol decidió no ponerse más por ese lado, se lo tragó su ambición de dominar la tierra.
Recordó las palabras de abuela, sentados sobre la duna grande aquella tarde de primavera, con la Charca crecida y el Sol encendido de naranja. Miró al faro de Maspalomas, hizo un viaje interior a la pequeña biblioteca bajo la escalera donde aprendió a leer con Robinson Crusoe mientras el farero marisqueaba, volvió a la orilla y como Alfonsina con su soledad se perdió en el Mar, el mismo Mar que disolvía una y otra vez aquel sueño de arena.

3.9.09

Diálogos de domingo

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Paseando por la orilla sur del pensamiento, me puse a tiro de flexión del cuello de ella.
Me miró, nos miramos. Empezamos a hablar.
Hola, ¿qué haces ahí dentro?, ¿quién te dió esa esclavitud?. A media altura de tu ala una valla y a la velocidad que corres... y vives en un cercadito de 10 metros de diámtero para mirar a tu compañero que pasa el día cazando moscas a la sombra del valde en el cercado contiguo. Parecen los dos fieles representantes de la nueva urbanidad de los pisos de 20 metros cuadrados, decorados con fotos de piedritas de Ikea en blanco y negro, los mismos que hacen ascos al callao de la playa que tienen al lado. Es que no tienen glamour las piedras locales.
Un día nos damos una vuelta, pero tienes que agachar la cabeza un pizco para entrar en el coche, Tico es un poco flojo y va camino de jaima el techo.
Mientras tanto, un joven vestido de domingo paseo por el parque observa la escena retirado unos metros fuera del campo visual. Medio sonríe, piensa que nos conocemos de antes, no va desencaminado, en otra época venía a hablar con platero que ya no está, los monos que tampoco, las cabras mala leche y estos avestruces. Ella está parada delante mía y no me quita ojo, la escena tiene su cosa.
Y ahora pensando mi niña, y a estas alturas del encierro, quizás desde tu jaula veas que yo ando en otra jaula, por que de la viceversa te estoy hablando y no te hace mucha ilusión lo que te digo. La libertad es un concepto mal aprendido en esta sociedad, igual eres hasta feliz ahí dentro (creo que estoy siendo empático). Pues mira gracias por la conversa, ya tengo algo para pensar, las burbujas de comunicación que nos montamos los humanos urbanos mirándonos el ombligo desde nuestros nichos vitales.
Agachó la cabeza, caminó despacio hacia el comedero y allí nos despedimos hasta otra ocasión con menos público, que al final un grupo de jovencitos nos miraba con cara de estar alguno de los dos poco cuerdo, y creo que yo no era. Se podía leer en los ojos: mira tú, un avestruz ponerse a hablar con un pibe en el parque, o, mira el pibe, hablando con el avestruz como si se enterase de algo.
Las burbujas las reparte el viento, pero las escucha el tiempo, cada uno se mete en la que más le gusta, a seguir interpretando el guión desde la celda encomendada...

1.9.09

¿Qué ves ahí?

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Caminando por una calle empedrada del viejo barrio, paré ante esta imagen y suspiré gozoso. Iba hablando con Joaquín, que al verme exclamó interrogando: ¿Qué ves ahí?. En medio del placer respondí: fuerza, debilidad, equilibrio ante la arrogancia humana de dominar el metal, naturaleza viva en medio de un material que muere respirando, ideas estancas de sociedades económicas perfectas que despiertan inventando una crisis. Veo la realidad podrida de esta farsa en la que nos han metido los grandes poderes de la banca y las fronteras que dividen la Tierra, veo al señor Rumsfeld tripulando camiones de guerra biológica hacia Afganistán pasando por México con el anagrama de Gilead Sciences, veo esa A en grande que dice gripe, veo miedo gris, vidas marrones, alienamiento en torno a la hipoteca de una jaula de interés euribórico que no entiendes y que alcanza su nivel más bajo el mes que nadie negocia una hipoteca, veo mentiras de 450 euros el parado, veo oportunistas haciéndose ricos en bolsa ganando más que nunca, veo vacunas vendidas a un dineral por el chófer del camión de antes, veo la cura del cáncer a 2000 euros al mes tomando una pastilla diaria con estas multinacionales de la investigación poniéndose las botas inventando enfermedades y miedos para luego vendernos la cura, veo un régimen totalitario que se llama globalización de mercados, globalización de angustias, multiplicación de identidades frente al televisor, depresiones controladas de adrenalina y serotonina, veo una rama de bones con la bandera pirata ondeando sobre Wall Street, veo un buitre con barba gallega contando hilitos de chapapote frente a ríos de fuel mientras se frota las manos viendo las encuestas del csid, veo un gordo con tirantes y chaqueta de lana fría que presume en su oficina de aire acondicionado de verano de pagar poco en medio de esta crisis y de tener a sus trabajadores a raya mientras contrata en la India o en China las cosas que no quiere enseñar, veo al cacique de turno apuntado a político pidiendo a un proveedor que le baje el precio de su trabajo ahora y así garantiza su futuro cuando las vacas engorden, veo un montón de bolsas de plástico contaminando por 400 años en las noticias de las dos, veo saturación controlada de información para dosificar,desviar la atención y desinformar, veo energía negativa en la mirada de aprovechados que les das la mano y te toman el codo con el buen rollo de que ahora estamos todos igual de mal, dándote en el nivel de flotación, veo un sistema que inventa mentiras y se las cree...
Y parafraseando a Cerati y su último disco salido hace un par de días, veo las cosas como son...
A Joaquín creo que llegué hasta la tercera línea con la verborrea, el resto siguió en la cabeza hasta que disparé al teclado el pensamiento. Mientras, Carmen y María decían algo así como "él ve cosas en lo simple...
Por la cabeza me pasa Fernando del Val en su Amanecer en Damasco, "de la manta de la historia, tira", con ese punto irónico, que cierro otra vez con letras de Cerati:

todo es mentira ya verás,
la poesía es la única verdad,
sacar belleza de este caos es virtud,
¿o no?


«La belleza salvará al mundo», Dostoiesky (con esto me uno a Fernando en su Amanecer, pero entiéndase el concepto de belleza de Dostoiesky como equilibrium, que ya Isaías en El Idiota se hizo la misma pregunta...¿qué belleza salvará al mundo?)

Mirando pal Cielo

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Andabamos de paseo de tarde de domingo para bajar el almuerzo improvisado en casa por el vecino barrio de Santa María la Antigua (San Francisco, Telde), y no dejaba de mirar al Cielo por lo curioso que estaba.