

Subía ella feliz hacia Taiguy con una amiga de María que se enganchó a esto de los pateos un día de agosto en la Charca de Maspalomas mediante una maniobra de agarrre a la mochila con los patines muy curiosa, a darse una vuelta por lugares que le había contado su amigo el geógrafo escritor de libros, y que Tania tantas veces la animó a pasear con el loco del Coyote, y entre la chachara, va y aparece un rally a la altura de Ayacata que tenía trancado medio centro de la isla. Dieron la vuelta, a una que iba en el carro le dijeron bruja por aquello de que lo es... y pusieron pata pal Nublo, ese roque que parece Triana a medio día, un montón de gente que camina y no saluda, a excepción de un encuentro agradable con un fotógrafo cuando el Sol decidió ponerse. Ya vamos subiendo.
































